España todavía no patenta bien. Una crónica del #CaféBiotec

Múltiples problemas dificultan que las patentes españolas fomenten la innovación y la difusión del conocimiento tecnológico, acordábamos en el #CaféBiotec.Múltiples problemas dificultan que las patentes españolas fomenten la innovación y la difusión del conocimiento tecnológico, acordábamos en el #CaféBiotec.

Prisa, falta de profesionalización y otros problemas dificultan que las patentes españolas fomenten la innovación y la difusión del conocimiento tecnológico, fracasando en su objetivo.

El monopolio de comercialización que otorga una patente nunca deja de ser objeto de controversia. No obstante, las patentes fomentan y profesionalizan la innovación, a la vez que difunden el conocimiento patentado. Ésta fue el acuerdo mayoritario en el desayuno informativo #CaféBiotec organizado por la Asociación de Comunicadores de Biotecnología (AcB).

El desayuno contó con Patrica Ramos, de PONS Patentes y Marcas, Federico Plaza, Vicepresidente del Instituto Roche, y con Pep Lluis Pons, recién nombrado Director General de Investigación del Govern de Illes Balears. Lo convocó la AcB en su línea de acción para mejorar aquellos aspectos más controvertidos de la biotecnología: la propiedad industrial y su protección mediante patentes.

“El periodo de protección de una patente es incierto” Federico Plaza, Instituto Roche

Eva Martínez introdujo el debate poniendo de relieve las relaciones entre pequeñas empresas, big pharma y agentes institucionales y reguladores. A continuación, Ramos aclaró las diferencias sobre quién patenta en España respecto a otros paises: Un 25% la academia, un 50% la industria y un 25% particulares. Valoró estos porcentajes como excesivos para la academia y demasiado reducidos para la industria.

Aunque defensor de la patente, Plaza puso en duda su utilidad para las farmacéuticas: “El periodo de protección de una patente es incierto”. Esto se debe a que el desarrollo e investigación de un medicamento se hace durante los 20 años que dura el monopolio que concede la patente. En esta línea, la patronal estadounidense PhRMA estima que hay fuertes variaciones en la duración de un desarrollo, siendo oncología la que más se retarda, entre 1.5 y 2 años. Posteriormente Pons, valoró la capacidad de la administración para facilitar este tipo de procesos, así como la estimulación de la innovación mediante “compras públicas”, una estrategia todavía no implantada en muchas comunidades autónomas.


El #CaféBiotec prosiguió con las intervenciones del público. En el plano nacional, descubrimos gracias a la participación del personal del CNB (CSIC) que la generación de patentes desde la academia todavía es muy amateur. Proponían la profesionalización de la protección dentro de los distintos departamentos, así como un registro de las patentes más tardío, con el fin de facilitar la licencia de estas patentes a empresas spin-offs o big pharma.

Se puso de manifiesto la problemática internacional que provocan aquellos paises que fabrican medicamentos cuando su patente todavía no ha expirado. Más allá de las posibles (y necesarias) licencias obligatorias, su exportación a precio menor hacia otros paises tiene un fin claramente lucrativo basado en el trabajo de otros. En línea con este debate, se destacó la necesidad de acceso de medicamentos y precios adaptados a paises en vías de desarrollo. Esta interesante charla nos dejaba con una pregunta en el aire

¿Estamos dispuestos a pagar más por un medicamento en un país desarrollado para que sean más accesibles en otros países?

Por supuesto el debate, tuvo más preguntas; pero esta me pareció la más inspiradora ¿Tú que opinas? Deja tu respuesta en comentarios

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