5 reglas para que tus artículos en biomedicina sean leídos

mujer escribiendo un paper de biomedicina
Parece que después de cualquier investigación en biomedicina, lo fácil es escribir. Pero si quieres que te entiendan, es mejor hacerlo con claridad

En una sociedad infoxicada, cada día nos cuesta más leer. Particularmente cuando hay que leer por trabajo o por investigación en biomedicina, los textos pueden ser farragosos y necesitaremos una gran motivación para dedicar tiempo a leernos un papel, tesina o tesis. Si maridamos las premisas básicas de la comunicación científica  con las del periodismo actual podemos establecer cinco puntos básicos de estilo para que un artículo científico sea más legible, comprensible, y finalmente, citable.

La estructura científica de lo que queremos comunicar.

La escritura científica consta de su propio storytelling, consecuencia del propio método científico. Se compone de los siguientes etapas: Introducción y justificación del estudio, Metodología, Resultados, Discusión y Conclusiones. Actualmente, se suelen incluir otros apartados que nos ayudan a evaluar el valor de la evidencia generada, como la declaración de conflictos de interés, agradecimientos o la afiliación institucional de los autores. Es importante respetar esta estructura con el objetivo de que nuestro trabajo sea considerado completo y no haya huecos a su interpretación.

La pasiva refleja aporta inexactitud a tu texto biomédico.

La pasiva refleja (Las muestras se cargaron por duplicado) es habitualmente abusada en la literatura científica hispana. Quizás por una mala traducción de la pasiva perifrástica o por una inexplicable verguenza para utilizar la primera persona en textos académicos. La pasiva refleja puede aportar inexactitud al texto, ya que la partícula “se” puede indicar una acción reflexiva del verbo, o una acción impersonal. En cualquier caso deberíamos librar nuestros textos científicos de la mayor inexactitud posible
Además, la pasiva perifrástica está explícitamente aconsejada los siguientes casos:
  1.  Por ejemplo, cuando el sujeto de una oración funciona como sujeto paciente de la que inmediatamente le sigue: El paciente acudió a urgencias y fue operado al día siguiente. En el estudio participarán cuatro ratas por grupo, que serán sometidas a vigilancia intensiva.
  2. Cuando el agente del verbo es desconocido, carece de importancia o no interesa declararlo, es insustituible la utilización de una voz pasiva, ya sea perifrástica o pronominal: La calcitonina… ha sido ampliamente utilizada en el tratamiento de las enfermedades óseas (Rev Sudamer Oncol 1988; 9: 22). Se define la osteoporosis como una pérdida de la masa ósea en el esqueleto (Dolor e Inflamación 1988; 1: 267).
  3. Es necesario señalar que la pasiva refleja nunca puede utilizarse con personas y sólo puede realizarse en tercera persona y relacionada con hechos u objetos.
En español, la voz pasiva (perifrástica o refleja) es poco utilizada en reportajes o informes. Por lo que si no queremos poner el foco en un sujeto paciente, se recomienda emplear la voz activa en tus manuscritos científicos, mucho más ágil para su lectura.

No metas tu biomedicina entre paréntesis.

Los Paréntesis son una manera habitual de incluir información adicional. Lo que incluímos entre paréntesis es información no necesaria para comprender la frase. Los textos científicos y del ámbito de la biomedicina suelen ya estar llenos de paréntesis que indican referencias cruzadas a figuras o bibliografía, por lo que deberíamos limitar su abundancia. Si crees que la información que añades es importante, añade una nueva frase o oración. Por su naturaleza interruptora, pocas cosas despistan más la lectura que un paréntesis.

Diseña párrafos atractivos para tu texto biomédico.

Los párrafos, por definición, intentan transmitir una única idea. Intenta no depender del párrafo anterior para justificar el párrafo actual. Por tanto, evita comenzar un parrafo con “No obstante”, “Consecuentemente”. El uso de estos conectores enturbiarán las diferentes ideas y darán imagen de un trabajo poco estructurado. Si es un texto breve (communication) prueba a contar microhistorias en cada párrafo: Ten en cuenta cual es el protagonista de cada uno de ellos. Esta estructura es fácil: pregunta de investigación, resultado (o nudo) y desenlace o explicación.  Si es un texto largo (una tesis) aprovecha los párrafos de manera más expositiva y/o discursiva para estructurar la información.

Un trabajo en biomedicina puede ser largo, tus frases no tienen porqué serlo

Las frases infinitas son la mejor manera de reconocer a un científico hispano. También son la mejor manera de que nuestro lector se confunda en un maremágnum de subordinadas. Un excesivo uso de las subordinadas pone de manifiesto un discurso científico poco estructurado. Los periodistas suelen considerar que una frase adecuada tiene 10 palabras (aproximadamente, un renglón de una página). Aunque los científicos utilicemos terminología más complicada, hagamos un esfuerzo por no rebasar las 20 palabras. Te sorprenderás de lo claro que queda un texto al dividir esas frases de 3 y 4 renglones del manuscrito.

Estos cinco pasos, puedes aplicarlos a la hora de escribir o en los repasos posteriores a la escritura. Yo los aprendí en la escritura de mi tesis doctoral en biomedicina en la Universidad Complutense de Madrid y creo que pueden serte de utilidad.

¿Y tú sigues alguna regla a la hora de elaborar tus manuscritos? Déjala en comentarios y construyamos entre todos

Readers Comments (1)

  1. Esto es un comentario de prueba.

    Responder

Deja un comentario, (no es necesario registrarse!)